lunes, 12 de agosto de 2019

Marbella y su arqueología

Tal vez no sepa el lector que yo, allá por enero de 2011, defendí una tesis doctoral algo heterodoxa, dirigida por mi maestro y queridísimo profesor -amén de excelente ser humano- José Fariña Tojo, que trataba de aprovechar las ruinas, vestigios y afloramientos que aparecen en el paisaje mediante una metodología, siempre mejorable, que yo mismo inventé. La tesis se puede descargar libremente en este enlace.

Antes de su redacción me dediqué, durante un tiempo, a explorar y visitar 40 yacimientos arqueológicos -aunque podrían haber sido afloramientos minerales, árboles singulares, minas abandonadas o cualquier otro elemento paisajístico olvidado- por la malagueña Costa del Sol, entre Guadiaro y Torrox.

Hace unos días, mientras montaba en bicicleta por el excelente paseo marítimo que comunica Marbella con Puerto Banús, se me ocurrió la brillante idea de visitar, de nuevo, los tres yacimientos marbellíes más significativos, para comparar su estado con lo que yo mismo pude apreciar en 2010. Por tanto, esta es una entrada que pretende alabar -o no- la labor de las autoridades competentes en la protección de un Patrimonio Histórico tan llamativo como pueden ser unas termas romanas, una basílica visigoda o una villa romana con bellos mosaicos. No un conjunto de pedruscos tirados en un ignoto sembrado, con perdón.

Comenzamos por las Termas Romanas de las Bóvedas, en San Pedro de Alcántara. Me refería a estas termas -con sus citas bibliográficas- en estos términos:

"Se denomina Termas de Guadalmina o Las Bóvedas al primero de los yacimientos, debido a la presencia de una enorme y descarnada bóveda de mortero, llamativo resto de un antiguo recinto termal, claro vestigio de un antiguo asentamiento que algunos autores identifican como Cilniana. Esta imponente ruina se encuentra en una zona próxima al arco de entrada de San Pedro de Alcántara, entre los ríos Guadaira y Guadalmira, y sobre la vía romana que llevaba de Cartagena a Cádiz, rodeada actualmente por un bosque de eucaliptos. Se configura el espacio termal a través de una planta casi cuadrada, de unos 11,5 metros de lado, dividida en tres naves por una serie de pilares de traza irregular."
Las termas en 2010 (La Gaceta de Gea)
Recuerdo perfectamente que accedí al monumento colándome por un agujero en la tela metálica que lo rodeaba por su lado norte, para encontrarme con una estructura realmente espectacular, muy dramática, con un toque Gaudí en su interior, donde se encuentra el baño principal, el caldarium, con sus bancos perimetrales. Me sorprendió muchísimo; iba solo y me pareció como si este monumento fuera descubierto por mí mismo, como si nadie hubiera reparado en él.

El éxtasis duró hasta que miré al suelo, encontrándome con acúmulos de latas, papeles, servilletas sospechosas, botellas de plástico y demás basura. Tampoco me había fijado en los grafitis de los "artistas plásticos" de rigor. Mi gozo en un pozo, vaya desastre: el maridaje perfecto entre la desidia de las autoridades y la educación -de algunos sujetos o sujetas, como se dice ahora- más bien precaria.

Las Termas en 2019. Sin novedad en el potaje (La Gaceta de Gea)

En la actualidad no hizo falta que me colara: el monumento es visitable -libremente- en un determinado horario. Gratis, por supuesto: la maldición bíblica española y una de las razones por las que yo creo que el patrimonio no se valora. Y es que los "comunes", lo gratis, está abocado al fracaso. Yo creo que hay que pagar, aunque sea de forma simbólica, un eurito por ejemplo.

Dentro ni visitantes ni vigilantes, prácticamente igual que lo recordaba. El mismo monumento dramático en su forma y factura, tan sucio y descuidado como antaño, con sus grafitis, su basura y su débil barandilla que no sirve para nada. La misma penuria, vamos.

Las paredes del monumento, algunas decoradas con excelente gusto... (La Gaceta de Gea)
Yo, para verlo así, preferiría que algún avezado empresario lo restaurara de forma culta y le diera el uso que tuvo en tiempos pretéritos: un spa. Ya lo estoy imaginando: "Las marbellíes Termas Romanas de San Pedro, a 30€ la entrada, con derecho a baño cual César y Cleopatra". Un sueño, oiga, yo iría con los ojos cerrados. Si lo desea yo le hago el proyecto arquitectónico, que lo tengo en mente.

Espectacular sala principal con el caldarium, rodeada de bancos (La Gaceta de Gea)
Nos vamos al muy cercano yacimiento visigodo de Vega del Mar. Escribí en su día:
"Edificada posiblemente en el segundo tercio del siglo IV de nuestra era, la Basílica Paleocristiana de Vega del Mar ha sido conocida de siempre como "Cementerio de los Moros", y fue descubierta a principios del siglo XX como consecuencia de unos trabajos de plantación de eucaliptus, los que constituyen en la actualidad el pequeño bosque que rodea el yacimiento." 

"Como todas las iglesias de esta peculiar tipología, dispone de dos ábsides contrapuestos, uno semicircular, al este, y el otro, que era el ábside principal, al oeste, con forma de herradura e inscrito en un rectángulo que forma dos aposentos laterales a su alrededor. De éstos, el situado al norte contiene una bien preservada pila bautismal, tallada en una sola piedra con forma exterior de pez, de claro simbolismo cristiano, cuatrilobulada en su interior con los siete escalones que corresponden a los siete grados del misterio del Espíritu Santo, descritos posteriormente por San Isidoro: tres de descenso, el central y tres de ascensión. Este aposento tiene dos puertas, una al exterior y otra a la nave, como corresponde al rito, según el cual el nuevo catecúmeno no debía entrar en la iglesia hasta haber sido bautizado. Las entradas estaban situadas en los costados norte y sur, donde aún quedan los restos de los pórticos laterales, de los cuales el del lado norte ha sido utilizado como zona de enterramiento."
Estado de la basílica en 2010, rodeada de eucaliptos, con el vallado roto y libre albedrío en su interior (La Gaceta de Gea)

En 2010 el yacimiento se encontraba completamente rodeado de un bosque de eucaliptos que hacía de aparcamiento, merendero, zona de esparcimiento playero o qué se yo, a juzgar por la suciedad del enclave. Dicha basura, como suele pasar, no se limitaba a la zona de alrededor del yacimiento, sino que aparecía dentro del mismo debido al vallado rasgado, por donde se colaban personas con y sin animales; no me hubiera sorprendido ver a alguno hacer sus necesidades en la pila bautismal, en ese momento completamente abierta, sin protección.

Vista de la basílica desde el mirador (La Gaceta de Gea)
En la actualidad debo reconocer que ha mejorado en una cosa: en su protección. Atrás quedó la ridícula valla: ahora la basílica se cierra con un hermoso muro con una verja de diseño en una parcela mucho más grande, con lo que multitud de eucaliptos hubieron de talarse a tal efecto.

El conjunto se remata con un mirador de madera, elevado, sobre el que se pueden admirar los restos, dilucidándose la planta de la antigua edificación, con sus dos ábsides enfrentados. Los carteles de intepretación son absolutamente ilegibles, lo contrario que la hermosa placa de inauguración del mirador y verja por el político de turno. Desde luego, es mucho más importante la grandeza de éste último que la correcta interpretación del monumento, claro.

La pila bautismal, antes descubierta, se ha protegido con un cristal sobreelevado, lleno de polvo en el momento de la visita, con lo que no se podía apreciar nada.

Está claro lo que es importante (La Gaceta de Gea)
En fin, nos vamos con la música a otra parte. Esperemos que la siguiente visita nos depare sorpresas más agradables.

Nos vamos hacia Marbella para visitar la Villa Romana de Río Verde. Ya escribí en su momento:
"La Villa Romana de río Verde se sitúa junto al río del mismo nombre, configurándose como una vivienda señorial mixta datada entre el siglo II y el IV d.C. Aparecen, en su interior, varios mosaicos localizados en los pasillos del peristilo y en tres habitaciones, así como en el peristilo r y a la fabricación de salazón de pescados. Las excavaciones arqueológicas realizadas desde 1960 han sacado a la luz una parte de las estancias de esta casa, así como un conjunto de gran calidad y temática muy diversa, que decora el peristilo y las habitaciones anexas. En uno de los frentes del peristilo aparece un ninfeo en dos niveles, decorado con mármoles de colores."

La villa en 2010 (La Gaceta de Gea)
En esos tiempos lo poco que se había excavado -aunque la traza de la villa se apreciaba completamente- estaba encerrado en una parcela, entre viviendas unifamiliares, muy cerca de la playa. Hoy en día es completamente diferente: la villa se encuentra perfectamente musealizada y cubierta mediante una estructura metálica abovedada, bastante luminosa gracias a sus lucernarios.

La villa en la actualidad; esto sí que es una musealización y no lo visto anteriormente (La Gaceta de Gea)
Nada más entrar, en el horario establecido para las visitas -gratis, por supuesto-, fuimos atendidos por @martalillo92, la cual nos brindó una excelente visita, explicándonos todos los entresijos de la villa con todo lujo de detalles ¡muchas gracias por tu interés, conocimiento y amabilidad!

Interesante mosaico con utensilios de cocina (La Gaceta de Gea)
A través de las pasarelas flotantes, de madera, se sigue un recorrido por las diferentes estancias de la villa, la mayoría adornadas con bellos mosaicos. Son especialmente llamativos los utensilios de cocina, que yo no he visto en ninguna otra villa romana, y eso que he conocido bastantes de ellas. Una visita excelente de un yacimiento arqueológico bien musealizado; ya era hora. Lo único que puedo recomendar es que se cobre la visita, aunque sea un euro por persona. Es posible que, paradojas de la vida, fuera valorado y visitado por más público.

Finalizamos esta entrada que resume, en cierto modo, el estado de los yacimientos arqueológicos en España: algunos excelentemente musealizados mientras que otros muchos -algunos realmente importantes- languidecen en el más absoluto de los olvidos.

Creo, sinceramente, que deberíamos más prestar atención a las huellas de nuestro pasado y aprovecharlas en nuestro bien como individuos y sociedad, revivirlas, dotarlas de uso. No solo convertirlas en museos, sino en otras cosas: restaurantes, spas, hoteles, tiendas y demás ¿Porqué no?

Alguno se me echará encima por sacrílego, pero me parece que revitalizar y reutilizar una ruina es como revivir a un muerto: un bonito milagro.

¿Y acaso los milagros no existen?

domingo, 21 de julio de 2019

Rutas vintage: "tourismo" por el Canal de Isabel II (III)

Con esta veraniega entrada finaliza la apasionante trilogía dedicada al sector más antiguo del madrileño Canal de Isabel II, que se iniciaba en la presa del Pontón de la Oliva (en la primera entrada al respecto), terminando junto al Soto de Viñuelas, en esta segunda entrada, ya cerca de la ciudad de Madrid. Recordaremos que las fotografías originales, dentro de la improvisada guía turística que nos lleva por estos lugares, fueron tomadas en 1911.

Pues bien, continuamos nuestro periplo saltándonos, desgraciadamente y por imperativo legal, el acueducto de Valdealeas, uno de los más largos del trazado. Es una pena, pero está incorporado a la finca "Soto de Viñuelas", a la cual, según me ha comentado un amigo de Tres Cantos, no se puede acceder al ser privada. Una pena, ya que sería muy interesante poder visitar este magno monumento.

Nos dirigimos hacia el sur en busca del acueducto de Vallegrande, para lo que cogemos una pista que se adentra en el monte de Valdelatas, al sur del Campus de Cantoblanco, perteneciente a la Universidad Autónoma de Madrid. Recorremos, hacia el este, cerca de 1 km, cogemos el primer desvío hacia la derecha y allí está, escondido en el frondoso pinar, hacia la izquierda.

Situación del acueducto de Vallegrande (La Gaceta de Gea)
Se trata de un acueducto de 47,30m de longitud y 10m de altura máxima, dotado de 7 arcos. El entorno del Monte de Valdelatas es bastante bonito, al menos para los que nos encantan las pequeñas lomas cubiertas de pinos piñoneros, con su amplia copa en forma de paraguas. Un verdadero oasis verde muy próximo a la ciudad.

Acueducto de Vallegrande (La Gaceta de Gea)
Tras visitar este montuoso entorno, nos planteamos un reto: descubrir el acueducto del Sotillo. Y no es porque no se localice cerca del anterior, sino porque no aparece en el mapa topográfico más que con el topónimo "El Sotillo" y, además, el acceso es bastante más complejo de lo que pudiera parecer, confundiendo al explorador más centrado.

Vamos con las señas. Volvemos hacia el norte por la vía de servicio que nos lleva, de nuevo, a Cantoblanco. Encontramos una rotonda que nos lleva a cruzar la M-607, donde alcanzamos otra rotonda. Desde aquí, cogemos una pista hacia el sureste. En el primer cruce, nos desviamos por la pista de la derecha, que pasa por debajo de la vía férrea. Después el cruce hacia el sur, a la izquierda. Desde aquí recorremos un par de kilómetros, sin desviarnos del camino, hasta llegar al paraje "Las Higueras", donde cogemos la pista a la derecha, que nos lleva, al pasar una gran curva, al acueducto. ¿No quedamos en que era un reto?

Situación del acueducto del Sotillo
Y aquí está nuestro monumento, que presenta 72,40m de longitud, 6m de altura máxima y 13 arcos, siendo el más "bajito" de todos si comparamos la proporción entre su longitud y altura máxima.

El vandalizado acueducto del Sotillo, una pena (La Gaceta de Gea)
Nos acercamos campo a través, mientras decenas de conejos saltan alrededor de la maleza, buscando cobijo; hacía tiempo que no veía tantos. Ya se veía venir: en un sitio tan alejado y a la vez cercano de la capital no podían faltar las firmas de los Banksys de pacotilla sobre el monumento, acompañadas de la mugre acostumbrada: trozos de plástico, latas, servilletas sospechosas y demás delicatessen. Luego estos pollos hablan de arte, será del de los demás.

Tras inmortalizar la maltrecha infraestructura volvemos hacia la pista, no sin antes fijarnos en un mojón que sobresale del acueducto en su extremo, mostrando su nombre. Qué agradable sorpresa; reconozco que ver estos rótulos antiguos ya casi enterrados, con esa tipografía vintage, me fascina. Y es que a uno siempre le ha tirado la exploración -encontrar cosas perdidas u olvidadas- más que a un tonto un lápiz, como decía mi padre.

Un singular mojón (La Gaceta de Gea)
Ahora ya sí que nos adentramos en la jungla urbana, en busca de los acueductos que nos quedan hasta llegar al depósito elevado de Chamartín, fin de nuestro largo periplo.

Buscamos el siguiente acueducto, el de Claudieta, sin fortuna, ya que está enterrado bajo la avenida de la Ilustración.

Los desaparecidos acueductos de Claudieta y Valdeperales
Tampoco hay suerte con el siguiente, el acueducto de Valdeperales, parece que "tragado" por el sistema de alcantarillado de la ciudad, por la zona de la avenida de Monforte de Lemos.

Ya en la ciudad: acueductos de los Pinos, Traviesa y Valdeacederas (La Gaceta de Gea)
Menos mal que los tres siguientes sí están conservados, integrados en un gran parque lineal con dos nombres: parque de los Pinos y parque Rodríguez Sahagún. Para acceder cogemos el paseo de la Dirección -denominado así por seguir la dirección del Canal- y aparcamos cerca del cruce de éste con la avenida de Asturias. Entramos en el parque y ahí está, cruzando, casi de forma perpendicular, el paseo principal de este sector del parque, el acueducto de los Pinos.


El acueducto de los Pinos, integrado en el parque homónimo (La Gaceta de Gea)
Presenta las siguientes credenciales: 33m de longitud, 9,80m de altura máxima y 5 arcos. El acueducto está convenientemente pintarrajeado, como no podía ser menos. Al menos, estar integrado en un parque le puede garantizar una cierta supervivencia, siempre que a las autoridades municipales les interese invertir en educar a la masa, claro.

Nos ayudamos del trazado del Canal para llegar al siguiente acueducto, bastante cercano. Para ello tomamos el camino perimetral del parque, dejando siempre a la izquierda el paseo de la Dirección. Tras un breve paseo ahí está, con sus tres arcos, 19,50m de longitud y 9,80m de altura máxima: el acueducto de la Traviesa.

Acueducto de la Traviesa (La Gaceta de Gea)
Con sus tres arcos rebajados, su lámina de agua y su fuentecilla, se podría considerar, como diría cualquier influencer de moda, muy cuqui, para lo que estamos acostumbrados.

Seguimos por el camino perimetral hasta cruzar la calle Capitán Blanco Argibay, que separa el parque de los Pinos del de Rodríguez Sahagún, donde observamos un cartel blanco y azul del Canal. De esos, a estas alturas de la expedición, hemos tenido que ver muchos.

Acueducto de Valdeacederas (La Gaceta de Gea)
Seguimos el camino y, a unos minutos, descendemos hacia una hondonada algo desangelada y dejada de la mano de Dios. Encontramos el sucio y "decorado" acueducto de Valdeacederas, de 5 arcos, 30,60m de longitud y 9m de altura máxima. Una pena. A vuelapluma, a uno se le ocurre que podrían poner unas placas metálicas en estos monumentos para señalar su importancia, pero me temo que eso es pedirle mucho a una empresa suministradora de aguas, aunque luego se jacte de sus fundaciones y demás.


Acueductos desaparecidos de Barrancos y Obispo

Tras éste, nos quedan únicamente tres: el de Barrancos, el del Obispo y el de Amaniel. Del primero no queda nada, del segundo dos arcos en la calle Marqués de Viana y del de Amaniel, todo. De hecho ¿qué madrileño no habrá pasado alguna vez por la calle Pablo Iglesias?
 
Situación del acueducto de Amaniel y del Depósito
Esta vez no necesitamos coger el coche, en transporte público vamos sobrados. Salimos en la estación de Metro Cuatro Caminos. Desde aquí, enfilamos la avenida de la Reina Victoria hasta el cruce con la calle Pablo Iglesias, que recorremos durante diez minutos, hasta que llegamos al acueducto de Amaniel. Se trata del acueducto más largo: 124m de longitud, 10,50m de altura máxima y 17 arcos. Un gran monumento en el que casi nadie repara.

Acueducto de Amaniel (La Gaceta de Gea)
En este caso se hace muy patente la diferencia entre ambos entornos, en sus 108 años de diferencia: el primero, en las afueras de la ciudad; el segundo, plenamente integrado en el centro de Madrid. Llama la atención la diferencia de pendiente del terreno en el lado sur del acueducto, a la derecha de la imagen; parece como si se hubiera rellenado de forma muy patente.

Volvemos a la glorieta de Cuatro Caminos, donde nos desviamos, por la calle Bravo Murillo hacia el sur. A cinco manzanas nos da la bienvenida el que es, probablemente, el monumento más conocido -y original- del Canal de Isabel II: el depósito elevado de Chamberí.

El depósito elevado de Chamberí (La Gaceta de Gea)
De un estilo que yo calificaría como híbrido de neomudéjar y modernismo, este monumento se utiliza, de forma acertada en mi opinión, como sala de exposiciones fotográficas.

Ya sí que podemos relajarnos en su jardín anexo, pensando en todos los acueductos y sifones que hemos visitado desde el Pontón de la Oliva hasta aquí. Algunos más ocultos que otros, pero la mayoría desconocidos y apasionantes.

Y es que no nos damos cuenta de la suerte que tenemos los madrileños: poder gozar de una de las mejores aguas potables del mundo. Y todo eso gracias al esfuerzo de muchas personas, desde hace más de un siglo. Uno de ellos fue don Ramón de Aguinaga, que nos ha llevado, a través de su centenario cuaderno, a explorar, descubrir y aprender a través de su itinerario.

Si don Ramón levantara la cabeza se sentiría profundamente orgulloso, a buen seguro.

lunes, 24 de junio de 2019

Rutas vintage: "tourismo" por el Canal de Isabel II (II)

Quizás el posible lector recuerde nuestra exploratoria anterior entrada sobre los elementos ingenieriles más primitivos del Canal de Isabel II, donde recorríamos diversos lugares desde la presa del Pontón de la Oliva, explorando sifones y acueductos -algunos bastante perdidos- hasta finalizar en la localidad de El Molar, observando previamente el acueducto del Regachuelo. Todo esto, por cierto, muy bien acompañados por el ingeniero jefe del Canal en 1911, don Ramón de Aguinaga, que escribió el cuadernillo que nos hace de improvisada guía.

Sector explorado, extraído del mapa que trae el cuaderno. El sifón del Guadalix, comienzo de nuestro recorrido, arriba a la derecha. El del Bodonal, abajo a la izquierda
Abrimos el librito y observamos que nuestra primera parada se sitúa al norte de San Agustín de Guadalix, una zona montuosa poblada por un espeso encinar, de forma diamentralmente opuesta al secarral situado al este de El Molar. Una delicia: se nota la afluencia de bicicletas, excursionistas, domingueros e inclasificables como nosotros.

Mapa con la situación del sifón del Guadalix
Partimos de una pista que comienza al norte del pueblo, en una urbanización, antes de alcanzar el polígono industrial. Dicha pista serpentea hacia el norte, acomodándose a la topografía, hasta alcanzar el cerro de los Castillejos, tras el cual aparecen un par de casetas del Canal que no parece que tengan demasiado uso.

Detalle de una de las casetas en la parte alta del sifón del Guadalix, parece que sin uso (La Gaceta de Gea)
Por aquí no hay forma de bajar al acueducto, que se adivina entre la vegetación y la maleza. Desandamos el camino hasta que llegamos a una curva pronunciada al este del paraje "El Canchal", donde dejamos el coche como podemos. Desde aquí parte una senda, no especialmente marcada, que baja hasta un paraje muy bello y frondoso, con grandes árboles, donde encontramos, casi por sorpresa, el acueducto y el sifón del Guadalix.

El acueducto del Guadalix, qué pena la basura de grafitis (La Gaceta de Gea)
Aquí lo tenemos: 40 metros del longitud, 8,40m de altura máxima y 5 arcos de 6m de luz. También con su casetita, que se adivina arriba, entre el follaje de los árboles. Muy bonito lugar; la única pena son los autodenominados artistas urbanos, en este caso destrozando el patrimonio histórico rural. Una vergüenza, pero a esos les dará igual; no creo que posean tan preciado bien.

Situación del acueducto de la Retuerta

Regresamos por el senderillo hacia el polvoriento coche -lávalo guarro- y volvemos unos 200m para coger la pista de la izquierda que, dirigiéndose hacia el suroeste, nos deja frente al acueducto de la Retuerta, rodeado de una espesa vegetación de monte mediterráneo. Ahí van las estadísticas, para los ingenieros más vocacionales: 100m de longitud, 28,20m de altura máxima y 2 cuerpos de arcos (1 en el bajo y 8 en el alto). Uno de los más largos del recorrido junto con el de Colmenarejo -que veremos en breve- y el de Amaniel, ya en la ciudad de Madrid.

Acueducto de la Retuerta (La Gaceta de Gea)
Poco se adivina del arco del piso inferior: parece engullido por los sedimentos arrastrados por el arroyo homónimo, los cereales salvajes y las encinas y enebros. Por lo demás, muy pintoresco.

Avanzamos hasta que llegamos a un cruce, en el que nos encontramos una agradable sorpresa: un panel de interpretación que señala la "Ruta de los Acueductos", cuya frase lapidaria reza:
"Descubre acueductos escondidos y una espléndida vegetación mediterránea presidida por la encina, el enebro y la coscoja"
Pues vamos a ello.

Situación de los acueductos de la Sima y Valcaliente
Continuamos por la pista para encontrarnos con el acueducto de la Sima, semioculto entre la vegetación. 67m de largo, 26m de altura máxima y dos cuerpos de arcos, 1 en el bajo (prácticamente inapreciable) y 7 en el cuerpo alto.

Acueducto de la Sima, en medio del monte (La Gaceta de Gea)
Se trata de una pista muy transitada; es necesario tener mucho cuidado, especialmente con los ciclistas. El que avisa no es traidor.

La pista serpentea hacia el sur, donde encontramos el descansadero de Valcaliente y su acueducto homónimo, mucho más sencillo: 40m de longitud, 16m de altura máxima y 3 arcos. En su medallón central vemos la fecha de construcción: 1854.

Acueducto de Valcaliente, con su medallón de fecha (La Gaceta de Gea)
Seguimos nuestra ruta cruzando -precaución, amigo conductor, hay mucho tráfico- la carretera M-104, que liga San Agustín de Guadalix con Colmenar Viejo, para seguir por la pista del Canal, que prosigue un poco a la izquierda del cruce.

Situación del acueducto de Colmenarejo, al sur de la M-104
Descendemos por la pista hasta alinearnos con el gran acueducto de Colmenarejo, con sus 119m de longitud, 19m de altura máxima y 15 arcos. Toda una magna obra de ingeniería olvidada, como todo el Canal.

Acueducto de Colmenarejo (La Gaceta de Gea)
Como no me podía privar de semejante perspectiva fugada, dibujé un rápido boceto del monumento, a pluma y acuarela, por eso de poner algo de "arte" en mis entradas.

Dibujo del que escribe (La Gaceta de Gea)

Pasamos con el coche por debajo de uno de los arcos del puente para llegar, en unos cientos de metros, al acueducto de Cabeza Cana (por si no se ha dado cuenta el lector, estos puentes cogen su nombre de los arroyos que salvan), de 61m de largo, 16,50m de altura máxima y 6 arcos.

Situación de los acueductos de Cabeza Cana y Mojapán
La verdad es que es bastante parecido al anterior, pero sustancialmente más corto y no especialmente fácil de fotografiar, por la espesa vegetación.

Acueducto de Cabeza Cana (La Gaceta de Gea)

Proseguimos por la pista hasta encontrarnos un sencillo pero muy bonito acueducto curvado: el de Mojapán. Sus modestas credenciales: 32,50m de largo, 18m de alto y 3 arcos. Pequeño pero armonioso, y con un nombre que abre el apetito. Hora ya va siendo.

Acueducto de Mojapán (La Gaceta de Gea)
Seguimos, hacia el sur, el trazado del Canal, hasta cruzarnos con otra pista, denominada cordel de Valdemilanos, una vía pecuaria.

Situación del acueducto de la Parrilla, junto a la vía pecuaria
La pista baja, curvándose, hasta que aparecen unos hermosos árboles alineados que dejan ver, a la derecha, el acueducto de la Parrilla, con un diseño muy original, diferente a los ya comentados. Posee 57m de longitud, 8m de altura máxima y 6 arcos, esta vez no de medio punto, sino rebajados.

El acueducto de la Parrilla (La Gaceta de Gea)
Desde aquí seguimos la pista hacia el sur; el paisaje torna de montuoso a más seco y pelado. Atisbamos algunos otros acueductos que no aparecen en nuestro cuardernillo de 1911: Almenara, Registro, del Gitano o del Tejar, entre otros ejemplos. Van apareciendo urbanizaciones, lo que evidencia que nos estamos acercando a la localidad de Tres Cantos y al Soto de Viñuelas, cuyo muro empezamos a avistar a la izquierda y al que prácticamente nos adherimos.

Situación del sifón del Bodonal

Justo antes de llegar a la urbanización "Soto de Viñuelas" y, tras dejar a la derecha el desvío al sifón, descendemos por la pista, divisando a la derecha la infraestructura. Que no tiene acueducto, para variar.

El sifón del Bodonal (La Gaceta de Gea)
La caseta del sifón, aún siendo la misma, ha sufrido algunas modificaciones, nada excepcional si contamos con que más de 100 años nos contemplan. Atrás quedó el desagüe de la cámara, y las canalizaciones de agua salen de la parte baja de la caseta, cosa que no ocurría -a tenor de la foto- en 1911.

Finalizamos aquí nuestro recorrido por este tramo del Canal, aunque seguiremos explorando tan interesante y desconocida infraestructura, que permite que disfrutemos -mientras haya- de una de las mejores aguas corrientes de España.

Todo un lujo, oiga...

Marbella y su arqueología

Tal vez no sepa el lector que yo, allá por enero de 2011, defendí una tesis doctoral algo heterodoxa, dirigida por mi maestro y queridísim...