lunes, 10 de junio de 2019

Rutas vintage: "tourismo" por el Canal de Isabel II (I)

"En nuestra época de tourismo y de sport, no es difícil tropezar con madrileños que han visitado los fijords de Noruega, los lagos suizos é italianos, la Costa Azul ó los embalses del Nilo, siendo, sin embargo, mucho más escaso el número de aquellos que han explorado el Canal de Isabel II, que con sus 76 kilómetros de recorrido trae á Madrid el agua de sus viviendas y de sus calles. Nuestra especialísima idiosincrasia nacional hace el que, obra de tanta magnitud, de tanta utilidad, con la que estamos en diario e ineludible contacto, sea completamente desconocida para la inmensa generalidad de los madrileños, que ignoran en su historia, en su forma, en su funcionamiento y en la organización de los servicios que de ella se derivan"
El cuadernillo en cuestión (La Gaceta de Gea)

Nada que objetar a las estas palabras tan sabias y bellamente escritas en 1911 por el ingeniero don Ramón de Aguinaga, con las que comienza este precioso cuadernillo que se titula Memoria sobre el estado de los diferentes servicios (del CYII) en 31 de diciembre de 1911. En pleno reinado de Alfonso XIII y España gobernada por el partido del liberal José Canalejas, por situarnos históricamente. Se trata del primer periodo de las obras del Canal, ya que después se ampliaron significativamente hasta lo que conocemos hoy en día. Por tanto, nos vamos a centrar en el sector más antiguo, que recoge sus aguas del río Lozoya.

Sector explorado, extraído del mapa que trae el cuaderno. La presa del Pontón de la Oliva, comienzo de nuestro recorrido, arriba a la derecha.
Comenzamos nuestra ruta vintage en la presa del Pontón de la Oliva, obra magna de ingeniería construida en 1857 sobre el río Lozoya, siendo el elemento más antiguo de todo el canal.

Situación de la presa, señalada con flechas
La presa se encuentra al final de la carretera M-102, pasado el pueblo de Patones de Abajo. Tras una curva pronunciada aparece un aparcamiento de tierra a la izquierda. Desde el otro lado de la carretera surge una pista que nos lleva a la presa. Por cierto, todas las fotos en blanco negro son las originales del cuadernillo escaneadas, originales de 1911.


Arriba: el Lozoya en 1911. Abajo: el Lozoya en la actualidad (La Gaceta de Gea)
Lo primero es asomarnos al mirador sobre el Lozoya, donde nos sorprende la pared vertical del cañón, hoy en día utilizada por los escaladores para sus prácticas, trazando incluso un camino que lleva a la base de la pared. El Lozoya ya no parece el Danubio, como en la foto de arriba, sino un triste riachuelo.


Fotos de la presa desde, más o menos, la misma ubicación. 108 años las contemplan (La Gaceta de Gea)
Nos fijamos en la presa: 26,68 metros de altura, 20 de elevación de aguas y 6,68 metros de embalse, que almacenaría un caudal de 3 milllones de metros cúbicos. Ahora, casi nada, no hay material.

Nos dirigimos a la toma de aguas, una caseta de dos cuerpos; el inferior era por donde salía el agua, en aquella época sin cubrir. Bajo el arco se dispone una piedra que, según la foto antigua, podría tratarse de un marcador de nivel del agua saliente. Por cierto, el puente de forja sobre el canal es precioso, aunque haya cambiado de color y se encuentre reforzado con barrotes por temas de seguridad.


La toma de aguas, véase el puente y la piedra que hay debajo del arco (La Gaceta de Gea)
En 1911 el agua salía de la presa, como hemos visto, de forma descubierta, para más tarde cubrirse, circulando bajo una caseta de diseño diferente a la anterior, lo que ejemplifica el mimo (y la pasta invertida) con el que se diseñó esta infraestructura.


Entrada primitiva al canal cubierto (La Gaceta de Gea)
No puedo resistirme, antes de partir de este lugar que me encanta, por su atmósfera deportiva, su sombra, su bar y su tranquilidad, a ofrecer una vista panorámica de este primer tramo del Canal.


Vista comparativa del primer tramo del Canal (La Gaceta de Gea)

A partir de aquí el trazado se compone principalmente de acueductos y sifones, con 70 kilómetros de longitud, que vamos a recorrer en cómodas entregas, para que no se haga demasiado duro.

Regresamos hacia Patones de Abajo. Una vez pasado el cruce con la CM-1002, a la altura del Km 8, dejamos el coche en un camino que sale a la izquierda. Con cuidado, regresamos unos metros por el arcén. Allí está: el acueducto de las Cuevas, semioculto por la vegetación; se nota que por aquí discurre un pequeño arroyo.

Posición del acueducto de las Cuevas
Con sus dos arcos, 35m de longitud y 25m de altura, este acueducto es el que menos arcos posee, uno de los más pequeños y sencillos, en relación con su austero diseño. Como muchos de ellos, posee su caseta en la parte superior y el medallón de Y.II., que quiere decir que pertenece al Canal de Isabel II.


Acueducto de las Cuevas (La Gaceta de Gea)
Nos dirigimos a Torrelaguna, donde cogemos la M-131 hacia el sur, para después desvianos por la M-139 hacia El Vellón.

Posición del acueducto de Aldehuela y presuntamente el de Malacuera, que no he encontrado
A la altura del Km 10 surge un buena pista a la izquierda, que cogemos a pie, dejamos una finca con chalet a la izquierda y proseguimos, topándonos con el largo acueducto de la Aldehuela, con 43,60m de longitud, 10,20m de altura máxima y 5 arcos de 7m de luz. Aquí el paisaje se compone de grandes campos de cereal con ocasionales manchas de encina, carrasca y plantas aromáticas.


El acueducto de la Aldehuela, en el mapa topográfico se describe como Malacuera (La Gaceta de Gea)
Por cierto, en el mapa topográfico se describe como el acueducto de Malacuera, el siguiente por explorar en nuestra lista ¿quién tendrá razón, el cuaderno o el mapa?


En el extremo sur del acueducto encontramos la caseta del Sifón de los Yesos, seguimos sin encontrar referencia alguna a la Aldehuela.

Sifón de los Yesos, en el extremo del acueducto de la Aldehuela (La Gaceta de Gea)
Observamos un insecto (tiene 6 patas, no confundir con las 8 de las arañas, que éstas no son insectos) alargado en el suelo, tratando de cruzar la pista sin parar de moverse. Disparo una ráfaga con mi Lumix TZ80, interceptándolo con el pie y yéndose para otro lado. Se trata de una aceitera, insecto que el tuitero @Gonzalo_Marin me identifica como Meloe majalis. Es un insecto bastante grande, cuya peculiaridad principal es que, cuando se siente amenazado, desprende una sustancia irritante. Éste no ha desprendido nada, debe estar muy confiado. Razones tiene.


Aceitera en el Sifón de los Yesos (La Gaceta de Gea)
Regresamos hacia Torrelaguna para coger la carretera M-131, esta vez hacia Talamanca del Jarama, en busca del acueducto de Malacuera. Junto al Km 329 sale un camino a la derecha. Ascendemos por la cuesta y, a la derecha y entre la maleza, divisamos una caseta parecida a la de la foto del Sifón de Malacuera, aunque ni rastro del hermoso acueducto de la foto, con sus 5 arcos y 22m de longitud. Preguntaré al personal del CYII y lo reflejaré en el blog. Seguramente me haya equivocado de ubicación, aunque es la que se marca en el Mapa Topográfico Nacional.


¿Sifón de Malacuera o lo que queda de ello? (La Gaceta de Gea)
Volvemos a coger la carretera hacia el sur, cogiendo el desvío a la pequeña localidad de El Espartal donde, en una anterior entrada sobre geología, visitamos un interesante paleocanal.

Posición del acueducto de El Espartal. Desde la siguiente curva pronunciada cogeremos la pista de tierra (La Gaceta de Gea)
Inconfundible: en una curva de 180 grados, a la entrada del pueblo, se encuentra este acueducto de 56,41m de longitud, 9,50m de altura máxima y 9 hermosos arcos.


Acueducto de El Espartal (La Gaceta de Gea)
Como muchos de ellos, posee dos placas que rezan Y.II. y 1852, mostrando pertenencia y año de construcción. Muy interesante y fácil ubicación, para variar.

Desde la siguiente curva pronunciada, ya dentro del pueblo, tenemos que desviarnos al sur para coger una amplia pista hacia el suroeste (mejor llevar GPS con el Mapa Topográfico Nacional), que nos llevará al paraje Zorita. Desde aquí continuamos la pista hasta que nos topamos con dos acueductos: el del Morenillo a la derecha, entre la vegetación, y el de la Bajada al Morenillo de frente.

Posición de los acueductos del Morenillo, Bajada al Morenillo y del Toro
Aparcamos en un camino que se interna a la derecha, desde donde divisamos el acueducto del Morenillo, con sus 52m de longitud, 10m de altura máxima y 4 arcos. Nos acercamos observando su peculiaridad: los tubos de conducción de agua no están ocultos, a diferencia de su versión de 1911. Según el medallón, fue construido en 1854. Por cierto, me parecen muy bonitas las pilas tan marcadas, así como los arcos rebajados. En un regato cercano recogemos una muestra de agua verde; al final de la entrada veremos qué encontramos al microscopio.


El Sifón del Morenillo (La Gaceta de Gea)

Volviendo por el camino, encontramos de frente el acueducto de la Bajada al Morenillo, de 22m de longitud, 11,50m de altura máxima y cuatro arcos. Su diseño es más sencillo que el del anterior; parece el primero gótico y el segundo románico, haciendo una comparación un tanto excesiva.


Acueducto de la Bajada al Morenillo (La Gaceta de Gea)
Pasamos por debajo del acueducto y, tras una curva, ascendemos para obtener una buena panorámica de estos dos ejemplares, con sus casetas, acueductos y sifones.

Los dos acueductos, aunque el del Morenillo queda oculto por la vegetación (La Gaceta de Gea)
Seguimos por la pista. Al alcanzar la siguiente curva, casi de 90 grados, observamos, en el fondo del valle, el acueducto del Toro, de 3 arcos. Lo obviamos por no disponer de su correspondiente foto antigua.

Seguimos avanzando por la pista, hasta llegar al acueducto del Regachuelo, de 30m de longitud, 13m de altura máxima y 4 arcos. En la foto original de 1911 este acueducto es de los más bonitos, decorándose con tres medallones.

Posición del acueducto del Regachuelo



El acueducto del Regachuelo. Cualquier parecido con la actualidad es pura coincidencia (La Gaceta de Gea)
Sorprendentemente, en la la actualidad hemos podido constatar, al menos en la pared norte -la sur está casi completamente oculta por arbolado- no sólo la inexistencia de dichos medallones, sino que únicamente posee tres arcos. Si la posición, según todos los mapas, es la correcta ¿Porqué ha cambiado tanto? Misterios del Canal...

Llegamos a la localidad de El Molar, justamente a la hora de comer. Nos deleitamos al comprobar que son las fiestas del pueblo o, al menos, encontramos una serie de atracciones y casetas informales de comida. Nos internamos en una de origen gallego, para apretarnos una empanada de zamburiñas, un bocata de panceta y unas cañitas. Esto es vida, oiga: exploración y buen papeo.

Hasta la siguiente, seguiremos explorando.

PD: Recordamos que recogimos una muestra de agua de charca en el acueducto del Morenillo. A 150 aumentos con la técnica de iluminación del contraste de fase nos encontramos un organismo que yo nunca había visto: una especie de bastón blanquecino móvil. En Twitter, el amigo @abeja_zumbee me lo identifica como un nematodo, aunque no está muy seguro. Nadie más se ha lanzado, así que lo damos por bueno ¡Muchas gracias por tu contribución!





lunes, 27 de mayo de 2019

Incursiones cotidianas: flores del San Pedro


De todos es conocido que la primavera, la sangre altera. En mi caso para bastantes cosas: la alergia se abate sobre mí, es mi cumpleaños, hay fluctuaciones del tiempo -unos años llueve copiosamente, otros no- y, que por mayo era por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor apetece salir a ver estas últimas, como hice hace casi un año, en esta entrada tan colorida.

Esta vez toca otra montañita madrileña, quizás la más cercana a la capital: el conocido cerro de San Pedro. Hace unos diez años, en una excursión organizada por la Sociedad Geográfica Española, el gran montañero Pedro Nicolás, persona excepcional a la que tengo un gran aprecio (a pesar de haber compartido con él pocas experiencias), me descubrió esta pelada cima compuesta de gneis, como describimos en el itinerario geológico por la Sierra de Madrid.

Situación del cerro de San Pedro, al este de la carretera M-625 (Base mapa IGN)
Se trata de un cerro testigo u otero, que ha quedado como testimonio de un aplanamiento geológico de sus alrededores. Por tanto, goza de vistas panorámicas de 360º: hacia el oeste, el embalse de Manzanares el Real y La Pedriza; hacia el norte, la Sierra de la Cabrera; hacia el este, los cerros que descienden hacia la Dehesa de Moncalvillo y, hacia el sur, una vista espectacular de Madrid, con sus Cuatro Torres y su perpetua boina de contaminación, sumamente apreciable desde este magnífico mirador.

La ruta comienza junto a una antigua casilla de peón caminero, de las pocas que quedan en pie. Lo que más me gusta es su letrero vintage, que nos habla de épocas pasadas con esa tipografía tan de mitad del siglo XX. Decorado con los ubicuos y repugnantes grafitis, como no podía ser menos, desgraciadamente.

Casilla de peón caminero, con su asqueroso grafiti, una vergüenza (La Gaceta de Gea)
Comenzamos el ascenso: en la subida nos concentraremos en la geología y en si vemos algún animalillo chulo. Al principio el sendero discurre tendido, salpicado por arbolado disperso: poca sombra, por si a alguien se le ocurre venir en pleno verano. Después un repecho, quizás la cuesta más pronunciada, que nos lleva al cerro de la Prestancia, donde atravesaremos el murete de la divisoria.

Ascendiendo... (La Gaceta de Gea)
Aquí aparecen interesantes acúmulos de gneis, que se estratifican creando unas curiosas formaciones laminadas. Recordemos que el gneis es una roca bandeada, y unas bandas son más blandas que otras. La meteorización y erosión diferencial habrá hecho de las suyas en este entorno.

Meteorización que forma lajas en el gneis (La Gaceta de Gea)
De repente, observo por el rabillo del ojo que algo se mueve en una roca cercana: una hermosa lagartija. Aquí prefiero que hablen los expertos en el tema de Twitter: me confirman que se trata de un macho de Psammodromus algirus (lagartija colilarga), cuya identificación a cargo de @Sergio_Mazarro, @DrBioblogo y @SerpenIllus. Muchas gracias a todos, si se me olvida alguien que me disculpe.

Lagartija colilarga (La Gaceta de Gea)
Un poco más arriba una línea blanca dibujada en el suelo pétreo me llama la atención: es una vena de cuarzo, un pequeño filón hidrotermal dentro del gneis.

Vena de cuarzo en el gneis (La Gaceta de Gea)

Ascendiendo, ya cerca de la cumbre, me detengo junto a una gran roca cercana, Quizás el lector recuerde -aunque fue una de mis primeras entradas- lo ya comentado sobre los líquenes y su importancia. Pues a ello, hay varios tipos aunque me voy a detener en los líquenes crustáceos, que parecen pintar la piedra con sus vivos colores. Me dicen por aquí que parece una foto aérea, puede ser.

El amarillo parece un Rhizocarpon geographicum, bioindicador de una buena calidad del aire. Así que dónde veas un liquen amarillo, respira hondo. El gris de tamaño grande probablemente sea del género Lecidea, sin tener ni idea de la especie en concreto.



Llego a la cima, donde encuentro varios compañeros de fatigas, observando el magnífico paisaje. Me acerco al buzón de cumbre, de los pocos que quedan. Lo abro y escribo en el cuaderno fecha, nombre y frasecilla a lo Paulo Coelho, de esas que piden mármol. Me siento un ratito y emprendemos la bajada, que hay que ver flores.

Cima del cerro, mi mochila roja y buzón de cumbre (La Gaceta de Gea)
Lo primero que observo es una bonita flor blanca, de cinco pétalos, con una parte central amarilla. Puede tratarse de Helianthemum apenninum. Nótese que no he utilizado ninguna aplicación de móvil, simplemente foto y guía de identificación en papel, a la vieja usanza.


Helianthemum apenninum (La Gaceta de Gea)
Bajando con cuidado por el resbaladizo camino, observo a mi derecha algo que revolotea. Me quedo quieto, con la vana esperanza de que el bicho se quede quieto y lo pueda inmortalizar con mi compacta. Va descendiendo y, finalmente, se posa sobre una piedra del sendero, moviendo sus alas ligeramente, como amenazando largarse. Meto el zoom a tope, para no acercarme, y disparo como un loco, a ver si sale algo. Pues sí, qué suerte.

Issoria lathonia (La Gaceta de Gea)
Consulto en Twitter, y me responde rápidamente @Sergio_Mazarro, un monstruo de la identificación animal, al quite como si le fuera la vida en ello. Me comenta que se trata de Issoria lathonia, también conocida como "Sofía y espejitos", por los reflejos del envés de las alas. Preciosa, sin duda.

Un poco más abajo me fijo en unas pequeñas flores amarillas arracimadas: puede tratarse de Lotus pedunculatus, aunque no estoy muy seguro, ya que soy más curioso que experto.

¿Lotus pedunculatus? (La Gaceta de Gea)
Muy cerca, una bella composición de flores blancas y violeta: podría tratarse de Erodium cicutarium la violeta y la blanca una Anthemis cotula o manzanilla hedionda, porque huele fatal, aunque a mí no me parecía tanto; será cosa de la alergia.

Erodium cicutarium y Anthemis cotula (La Gaceta de Gea)
Al otro lado del camino me encuentro unos ejemplares de Ranunculus montanus, con sus flores tan características.

Ranunculus montanus (La Gaceta de Gea)
Muy cerca unas flores grandes, amarillentas, muy llamativas, como pequeños soles: podría tratarse de una especie de Tephroseris, aunque no estoy seguro del todo.

Seguimos descendiendo; hace una solana tremenda. Es lo que tiene este cerro, la espiritualidad se paga con el abrasamiento en la nuca.

Descenso con vistas... (La Gaceta de Gea)
Un poco más abajo encuentro un par de plantas que no reconozco. Por cierto, a través de Twitter me dice la bióloga que hay una aplicación de identificación de plantas que se denomina PlantNet. Muchas gracias, lo probaré.



Pos ni idea, oiga (La Gaceta de Gea)

La primera es una flor blanca, arracimada, muy llamativa. @DrBioblogo me comenta que puede ser del género Armeria, con muchas subespecies. El amigo @SteppeRunner me dice es un ajo (Allium sp.). Pues no soy capaz de elegir, oiga ¡muchas gracias a los dos!

Crucífera seguro ¿Coincya o Arabis? (La Gaceta de Gea)

De esta crucífera me contestan los dos tuiteros anteriores, dos naturalistas de raza. @DrBioblogo me dice que puede ser Coincya monensis subsp. orophila. La verdad es que se parece mucho. El amigo @SteppeRunner  me la identifica como del género Arabis, dentro de las crucíferas (con cuatro pétalos en forma de cruz). Yo creo que puede ser cualquiera de las dos ¡muchas gracias de nuevo!

En cualquier salida al campo, por estos lares, siempre aparecen las lavandas. En este caso un aromático cantueso, Lavandula stoechas, del que el insigne botánico Pío Font Quer dice que la esencia, mezclada con agua, sirve para lavar las heridas.

Cantueso (La Gaceta de Gea)
 Otro clásico es un espinoso cardo, en este caso parece un Carduus platypus.

Carduus platypus (La Gaceta de Gea)
Más abajo, una Tuberaria guttata, con su preciosa flor amarilla con manchitas negras. Una preciosidad.

Tuberaria guttata (La Gaceta de Gea)
Ya estamos casi abajo; empezamos a ver zarzas y enebros (Juniperus). Por cierto, hay uno con una curiosa forma de animal, muy llamativo. No hay que acercarse a acariciarlo, que pincha.

Enebro con forma de animal, muy curioso (La Gaceta de Gea)
Ya estamos llegando a nuestro destino final, aquí aparecen ya las florecillas amarillas de la Genista florida, o simplemente retama. Arbusto sencillo pero que me encanta por su coraje, resistiendo lo que le echen. Todo un ejemplo de superación y resiliencia.

Me acordaba, por otras veces que he ascendido este cerro, de que había un pilón muy cerca del aparcamiento. Veo un montón de zarzas a la izquierda, según bajo. Me acerco y poco queda del pilón, está derruido por uno de sus lados. Encuentro un poquito de agua al lado y cojo una muestra, para que no pare la afición microscópica. Luego veremos lo que hay.

De esta forma volvemos a nuestro punto de partida, sabiendo que podemos volver en cualquier momento. En momentos de bajón, de agobio o de todo lo contrario, la montaña es un bálsamo para el cuerpo y la mente.

Y qué montaña más accesible a Madrid hay que este no tan humilde cerro. Es un secreto, así que no se lo digáis a nadie...


PD: Ponemos nuestra muestra de agua en la platina de mi microscopio Zeiss Jena de los años 50, a 200 aumentos con la técnica de contraste de fase, para encontrarnos unas ubicuas algas verdes, como corresponde a la primavera. En este caso unos hermosos ejemplares de Cystococcus, que parecen rotar sobre sí mismos...

Rutas vintage: "tourismo" por el Canal de Isabel II (I)

"En nuestra época de tourismo y de sport , no es difícil tropezar con madrileños que han visitado los fijords de Noruega, los lagos ...